lunes, noviembre 05, 2007

¿Son o no son?



Un asiduo de este blog (algunos hay) me preguntaba el otro día por qué no metía nunca entradas sobre dibujos animados. La verdad es que no había caído en la cuenta; supongo que es porque intento que los posts tengan un mínimo enganche con la actualidad, y hasta el momento no se había prestado ninguno. Pero miren, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, o que acaban de sacar una edición en DVD El libro de la selva, voy a meter un rollete sobre ella, en el que intentaré aclarar algún malentendido.

El libro de la selva suele ser la película de Disney preferida incluso por aquellos a los que no les gustan las películas de Disney. Lo cual no quiere decir que sea la mejor; de hecho, tiene bastantes fallos si la comparamos con obras maestras como La bella y la bestia (1991). Pero, desde luego, es la más simpática. Si se ve en versión original (algo recomendable para TODAS las películas, pero muy especialmente para las de dibujos), uno se encuentra con tesoros como Louis Prima poniendo su voz inconfundible al Rey Louie (en I wanna be like you, una de las mejores canciones que ha salido nunca de la casa Disney) y con aquel gran, grandísimo actor llamado George Sanders, especializado en poner su magnífica dicción británica (nació en Rusia de padres ingleses) en personajes cínicos, inmorales y aristocráticos, y al que aquí se escogió para que diera voz al malvado tigre Shere Khan.

Y luego, están los buitres, que es el tema principal de este post. Recordemos que El libro de la selva se estrenó en 1967, hace cuarenta años, en una época en que cierto cuarteto de Liverpool estaba haciéndose, en palabras de uno de sus integrantes, “más famoso que Jesucristo”. La influencia de los Beatles se dejaba notar por todas partes por aquel entonces, y de repente, en medio de esta película, nos encontramos con cuatro buitres con melenas que no dejan de tener un cierto aire… Si los buitres de El libro de la selva son o no una caricatura de los Fab Four ha surgido en muchas conversaciones más o menos cinéfilas durante años.

Pues la respuesta es no.

El libro de la selva es la última película en la que Walt Disney estuvo involucrado personalmente; de hecho, moriría antes de verla terminada (y no, no le congelaron; que uno tenga que seguir repitiendo ciertas cosas...). Pero, de acuerdo con algunos informes, el equipo de animadores sí jugó con la idea de convertir a los buitres en caricaturas directas de los Beatles. Disney se negó en redondo, argumentando que en pocos años la gente se olvidaría de los músicos y la caricatura no tendría ningún sentido; y él intentaba siempre que sus películas fuesen atemporales. Así que los pajarracos se parecen un poco… Pero no del todo.

La verdad es que Disney no andaba desencaminado. Se equivocó pensando que los Beatles iban a pasar de moda tan pronto, pero aunque su música sigue vigente (y que dure), es cierto que las nuevas generaciones ni conocen la pinta que llevaban entonces, ni les importa. Y la mejor prueba de que hizo bien está en Aladdin (1992), una magnífica película que se ve lastrada por las imitaciones que hace el Genio (es decir, Robin Williams) de algunos actores de Hollywood entre los que se cuenta ¡Rodney Dangerfield!. ¿Alguien, americano o no se acuerda de este tío?

P. D. La película El libro de la selva tiene muy poco, o nada, que ver con la obra original de Rudyard Kipling. Pero quien no se haya leído aún este libro, uno de los más hermosos que se hayan escrito jamás, ya se puede ir corriendo a la librería más próxima, y que no le vuelva a ver yo por aquí hasta que se lo acabe.

6 comentarios:

Lynx dijo...

Show some respect, man! Papa was a rolling stone...

Joyce Dangerfield

Vince dijo...

Lynx, ¿y quién es "Joyce" Dangerfield? Yo hablaba de Rodney. Es lo que tiene meter comentarios a esas horas de la mañana...

Paco Fox dijo...

Tengo una sensación similar con 'Shrek' versus Pixar. Por muchos fans que tuviera la primera, muchos de sus chistes pasarán, mientras que Monstruos SA (la GRAN película de Pixar) quedará.

Lynx dijo...

Es su hija, mr Vince, quizás dolida por su ninguneo...

La vieja dijo...

Señor Vince:
Me gusta mucho lo que escribes. Me interesan tus posts.
Me caes muy bien.
No soy de piedra.

japa dijo...

Uno de los detalles que más me gustan de "El libro…" es que es de las pocas pelis en las que el personaje vago, juerguista y fanfarrón no se enmienda al final ni se redime de cara a la sociedad. Baloo seguirá siendo Baloo, patán, barrigudo y bocazas. En cambio el supuesto adalid de la libertad canina, Golfo, o el gato callejero de "Los Aristogatos" (y con él toda la panda de gatos bohemios) acaban pegando el subidón social y volviéndose gente respetable. Eso sí, no por medio del único sistema que parece existir en el universo Disney para mejorar tu situación, que es el braguetazo puro y duro (vamos, que si no te lo montas con la princesa/príncipe no sales de pobre)

Y no podría estar más de acuerdo con Paco. La diferencia entre Pixar y el resto es demasiado grande como para obedecer a la simple tecnología: consiste tan sólo en que en Pixar aman lo que hacen, y antes de poner un sólo fotograma 3D en marcha se aseguran de que tienen una buena historia y de que todo va a funcionar con un unico objetivo: contar esa historia, es decir, narrar.

Por contra en demasiadas pelis de animación nos encontramos con un volumen asombroso de escenas innecesarias que entorpecen (y alargan de forma insoportable) la narración, y cuyo único objetivo suele ser la realización posterior de un videojuego. Es el caso de pelis como "Robots", "Colegas en el bosque" o "Ice Age 2". En ésta el descaro es absoluto, ya que todo el argumento de la peli se reduce a "X, Y y Z van de A hasta B" y por en medio vamos encontrando una tras otra escenas para videojuego (como la penosa carrera de vainas de "La amenaza fantasma", que tan sólo servía para asegurarse de que los chavales se compraran el juego para correr)

Eso sí: al menos Shrek está hecha con seriedad y no contiene paja de ese estilo. Su defecto real es la carencia de unidad: el argumento se va estirando para ir incorporando todos los gags sobre cine y personajes paródicos posibles, bien realizados, pero sin demasiada relevancia. Pese a ello mantiene una gran profesionalidad y personajes como el Hada Madrina conspiradora, el Príncipe Charming o el Pinocho travestido merecen un aplauso.