domingo, abril 22, 2007

No se ponga usted así, señor Marías

En su artículo de ayer de El País Semanal, Javier Marías dedicaba medio texto a meterse con Babel, y el otro medio a disculparse por hacerlo. El caso es que la película le había parecido horrible (“Todo me resultó falso, gratuito, huero, mal hilado y artificial. Eso sí, acompañado de mucha intensidad postiza por parte de guionista y director, de un solemne gesto de ‘genialidad’”), pero andaba preocupado por ser el único que pensaba así, pues “según escritores e intelectuales sin cuento, la película es efectivamente genial (…) Aquí el único que debe preocuparse soy yo”.

Javier Marías es un apasionado del cine; ha escrito sobre él muchas veces y siempre que lo hace se le nota el pulso sólido que tienen los aficionados de verdad; por otra parte, es el único escritor que conozco que haya puesto una demanda contra la adaptación cinematográfica de una de sus novelas, por traicionar el espíritu de la obra original… y haya ganado. Pero que le gusta el cine y sabe de cine está más que claro. Así que no entiendo porqué tiene que pedir perdón por tener un criterio que va en contra del de la mayoría; una película que despierte opiniones unánimes no es que sea difícil de encontrar, es que no existe.

Sin ir más lejos, aquí tienen algunos ejemplos: “Lo peor que le ha pasado al cine desde que Lassie interpretó a un veterano de guerra con amnesia”. Esta crítica se refiere a ¡La jauría humana!, de Arthur Penn. “El diálogo es estúpido, los personajes no están desarrollados para ser algo más que clichés, y la historia es inconsistente” (¡Los pájaros!). “Llena de cinismo en la superficie, pero sin objetividad, ni agudeza, ni sátira. Cuando se desinfla, no es más que un lujoso drama entre bastidores” (¡¡¡Eva al desnudo!!!). Y me encantaría tener todavía esa reseña de 1972 donde un crítico cuyo nombre (de verdad) no recuerdo ponía a dar a luz El Padrino, avisando al público de que ni se les ocurriera ir a ver ese infecto producto de multinacional americana… Si aparece algún día, palabra que la reproduzco aquí.

Bueno, no pensarán que me iba a despedir sin mojarme, ¿No? Ahí voy: Mujeres al borde de un ataque de nervios y, sobre todo, Sexo, mentiras y cintas de vídeo, son dos de las mayores estupideces con que he perdido mi tiempo en una sala de cine. Y a mucha honra.

6 comentarios:

Vidal Sassun dijo...

Sólo faltaría que a uno se le negara el derecho a discrepar. A mí "Babel" me parece una película extraordinaria, y la secuencia de la boda está a la altura de bodas tan conseguidas como las de El Padrino I y El Cazador. (Ahora se me ocurre, Vince, que quizás quiera algún día dedicar su post a Bodas de Cine).

Marías, a lo que iba, no debería pedir por sus críticas, ni por ésta ni por ninguna otra, y hace mal en no defender su opinión hasta el final. No he leído la crítica, pero seguro que es interesante. Su padre fue un gran maestro para todos.

Vuelvo a concidir con usted en gustos y disgustos. "Mujeres..." es una comedia sin imaginación. Y "Sexo...", una pequeña estupidez sobre pijos deprimidos. Yo añadiría "Closer", una chorrada, simplificando.

Anónimo dijo...

Me leí el artículo anoche y no me dio la sensación de que la disculpa fuera porque realmente estaba pidiéndole perdón al mundo por su opinión; más bien parecía un recurso literario para redactar el artículo (de hecho, creo que Vince hace lo mismo cuando habla de Marías aquí, lo usa de hilo conductor de su entrada). Es más, creo que el hombre está la mar de contento con su opinión, jeje...

A mí, "Mujeres al borde..." me encantó, ¡por favor! los diálogos son buenísimos; y de "Sexo, mentiras..." es que ni me acuerdo. ¡Sigamos discrepando!

Paulova.

Blanche dijo...

Mujeres al borde de un ataque de nervios: ME ENCANTO!! Como dice Paulova, sigamos discrepando.
Sí estoy de acuerdo en la de sexo, mentiras, etc.., incluso creo recordar que me dormí.....

Silvio Dante dijo...

El gran Marías (hijo) tiene tantas cosas por las que disculparse...

Anónimo dijo...

Que se le va a hacer. Como éste blog es libre, a mí Javier Marías me parece un bodrio y,peor, se cree Cervantes (y se lo dicen el 99% de los críticos). En cuanto a Amodovar, al fin, al fin, mis plegarias han sido atendidas: el autor del blog habla de la maravilla de los mundos, el director grandioso, el pasmo de Triana, el que, hasta los americanos nos envidian, "great Almodovar, the big one".
Creo, y lo digo, que éste señor no tiene ni idea de lo que es el cine, nunca ha pasado de la movida, es decir, de "Pepi, Luci ..." y comparsa. Sus películas son todas pésimas, pero todas, las he tenido que soportar y no he encontrado ni gracia ni ingenio, ni movimientos de cámara, ni imaginación, ni nada de nada. Lo único, y eso a veces, es la elección de la música, pero si eso es todo .... Oficialmente es genial, pero para mí insoportable; bueno, con no ir a ver sus pelíc ulas ya está.

mirash dijo...

PARA GUSTOS LOS COLORES. Ésa es mi opinión hacia las críticas en general. No todos buscamos lo mismo en el cine ni en nada, por lo que es normal que siempre haya desacuerdos. Claro que hay una serie de productos que consiguen llegar a una buena parte del público, pero siempre hay alguno que no se queda satisfecho, y no hay que disculparse por ello. A mí me ocurrió con "Closer" (fíjense que me salí del cine) y "Casablanca". La primera me pareció que era un sinsentido que no llegaba a explicar lo que son realmente las relaciones humanas y la segunda que la historia era de una lentitud soporífera. Lo mismo con estos comentarios estoy tocando unas cuantas fibras sensibles (sobre todo por la segunda), pero no por eso voy a esconder mi opinión.
Eso sí, me gustaría ver a Marías y demás críticos sin vergüenza a la hora de medir sus palabras hacer una película o cualquier cosa que estén juzgando. Y es que hasta el producto más mediocre tiene más valor que la crítica sin sentimiento al trabajo y el esfuerzo.
P.D.: Me encantó "Babel", el entrelazado de historias con una increíble fuerza dramática que recuerda a la perfección de la tela de araña, en la que la simple pero cuidadosa conexión de varios puntos logran un acabado grandioso.