miércoles, diciembre 13, 2006

Tres no eran tres



En el canal 50 años de TVE (TDT) me encuentro con una reposición de Juego de Niños, aquel programa donde los concursantes tenían que adivinar personajes basándose en las descripciones que salían de la imaginación desbocada de un grupo de enanos. Aquí concursaba Chicho Ibáñez Serrador, y al final consiguió averiguar que los chavales le estaban hablando de los Hermanos Marx. El problema es que le decían que eran cinco, lo cual le tuvo despistado un rato. Probablemente la velocidad de los gags dio a los niños la impresión de que eran más...

Saber el número exacto de los Hermanos Marx es una de las pruebas del nueve de la sabiduría marxista. Si preguntamos por ahí, muchos dirán que tres. Otros más entendidos se acordarán de Zeppo, que dejó el grupo cuando comenzaron a hacer películas para la MGM, y se metió a agente. Y los más avezados incluirán también a Gummo, que hizo sus pinitos con la familia en sus primeros tiempos en las variedades, pero no les acompañó en el cine. El caso es que hubo un sexto hermano Marx: Manfred, nacido en 1885 y muerto en 1888, antes de cumplir los tres años de edad.

Por cierto, siempre se ha considerado a Zeppo como el menos gracioso de todos, pero quizá lo que le ocurría verdaderamente es que no tenía personaje. En las películas, era quien seleccionaba los chistes para el guión y sus hermanos sólo incluían los que a él le parecían divertidos. Además, en una ocasión, en medio de una gira teatral, Groucho enfermó de apendicitis y Zeppo le sustituyó durante varios días con las gafas, el puro y el bigote pintado, sin que nadie, incluyendo varios amigos de Groucho, se dieran cuenta del cambio. Como declaró Groucho poco después: “Zeppo era tan bueno con mi personaje que tuve que curarme lo más deprisa posible”.
Confieso que los Marx ya no me gustan tanto como antes, y tiendo a preferir sus libros a sus películas. Los de Groucho siguen siendo muy divertidos, pero sobre todo yo les recomendaría -si la pueden encontrar, porque la edición española (Ed. Montesinos, 1988) está agotadísimá- las memorias de Harpo; una auténtica delicia.

2 comentarios:

Iglesias dijo...

Cierto, las memorias de Harpo es un libro indispensable, para fans y no tan fans. No sé su estado, pero lo cierto es que en la biblioteca pública de este pueblito (Cedeira) existe, y de ahí lo tomé prestado. Lo devolví en su debido plazo, no se crean.

Anónimo dijo...

La verdad, he visto muchas veces y leido comentarios sobre las peliculas de los Marx y, lo reconozco, no tienen gracia casi nunca, son peliculas sosas, sin argumento, en fin, debo estar equivocado cuando a todo el mundo le encandila Groucho o Harpo. Yo, ahora, no le veo la gracia. Si a sus libros, que estan bien, pero por elegir me quedo con el viejo Keaton en todas sus peliculas. ¿Que no tienen nada que ver?. Pues si tienen, y mucho.
Anonimo III