martes, noviembre 18, 2008

¿Hay algún gato por aquí cerca?

“Todas las mujeres se asustan de los ratones”. Con estas palabras Louis B. Mayer, todopoderoso presidente de la MGM, justificó su negativa a apoyar financieramente a un joven dibujante llamado Walt Disney para el desarrollo de un nuevo personaje: un ratón llamado –inicialmente- Mortimer. Disney siguió adelante con su proyecto, y le cambió el nombre a Mickey por recomendación de su esposa. Sin embargo, no lo dibujó él: su concepto original y animación corrieron a cargo de su ayudante Ub Iwerks.

Muchos años después, en 1966, cuando Disney agonizaba en el St. Joseph’s Hospital de Burbank, por el cáncer de pulmón que le produjo toda una vida de fumador empedernido –aunque evitaba fumar en público, sobre todo si había niños cerca- se cuenta que le dijo a su enfermera: “espero que se me recuerde por cosas más importantes que por inventar un ratón”.

Hoy ese ratón cumple, oficialmente, 80 años, pues el corto de animación Steamboat Willie, primero en el que aparecía Mickey Mouse, fue estrenado el 18 de noviembre de 1928. Y digo lo de oficialmente porque algunas fuentes sitúan Plane Crazy –también de 1928- como la primera película de Mickey.

Hace tiempo que dejó de ser meramente un dibujo animado; es el símbolo de un imperio multimillonario, aunque sigue apareciendo en cómics, cortos y videojuegos. Es una de las creaciones de ficción más famosas del planeta, entre otras cosas, debido a que ni siquiera hay que verlo entero para reconocerlo; basta con sus orejas.

Ya saben que tiene una novia, dos sobrinos y un perro.

Y, si quieren mi opinión:

Es un personaje INAGUANTABLE.

6 comentarios:

Lego y Pulgón dijo...

Vaya, ya saltó Mr Scrooge. Pero en esta ocasión puedo darle la razón sin que me echen del Club Disney Tercera Edad. Quizá Mortimer no resultaría tan irritante, nunca lo sabremos. Yo soy más amiga del tio Gilito (y más en esta coyuntura internacional) y muy, muy de Tambor (doblado con acento portorriqueño o similar, nada de moderneces).

José Antonio Peñas dijo...

Yo soy un incondicional de DOnald. DOnde estén los patos gruñones que se quiten los ratones de sexualidad dudosa.

Y si es Donald dibujado por Carl Barks, entonces daremos vivas y hurras a los raticidas ¡Abajo Micky Mouse! ¡Viva DOnald, a quien jamás veremos con un sombrero de orejas redondas!

Paco Fox dijo...

Curioso: conozco a más fans de Donald (yo incluído) que de Mickey. Del mismo modo, más de Lucas que de Bugs Bunny (a pesar de que el conejo está a años luz del soso ratón).
Será que nos atrae más la imperfección y mezquindad de los dos patos antes de esos señores perfectos (soso el ratón, al menos cínico y cachondo el conejo).

Vince dijo...

Lego, le recuerdo que el nombre original del Tío Gilito es Scrooge McDuck, así que ya ve la puntería que ha tenido; todo lo gordo que me cae Mickey me caen bien los patos, con el Tío Gilito a la cabeza. Peñas: le recomiendo, si no lo conoce, el cómic "La juventud del tío Gilito", dibujado por Don Rosa, un discípulo aventajadísimo de Barks; es una obra maestra.

Y Paco, estoy de acuerdo con usted. Qué quiere que le diga, yo tenía un amigo que salía a la calle con cuatro pins: Silvestre, el Coyote, el Diablo de Tasmania y el Pato Lucas. ¿Por qué? Porque el era de la Warner Sector Crítico, o sea, sólo le gustaban los malos. Claro que ¿hay dibus buenos en la Warner?

José Antonio Peñas dijo...

Lo conozco, lo disfruté y se lo he dejado a mi hijo que también se volvió un fan incondicional. Mi parte favorita es el encuentro entre Gilito y el presidente Teddy Roosevelt mientras éste asalta la colina de Patoville, futuro emplazamiento del Depósito. Aparte del valor sentimental (el homenaje que hizo On Rosa a Barks llegó hasta lo más hondo de mi pétreo corazoncito) Don Rosa hizo un trabajo soberbio

José Antonio Peñas dijo...

Por cierto que según el insigne Robert MaKinsom (creador entre otros del cangurito Hoppity Hopper, pesadilla de Silvestre, su hijo el gatito Junior, el gallo Claudio y el Demonio de Tasmania) Micky Mouse es culpable del cierre de los dibujos Warner.

Le preguntaron una vez porqué la Warner cerró los estudios de animación en 1953, justo en su mejor momento y explicó que, tras pensar durante años sobre ello, él y I. Freleng llegaron a la conclusión de que Jack Warner estaba convencido de que ahí se hacían los dibujos de Micky Mouse: un día bajó al estudio, descubrió que no era así, y los puso en la calle.

Unos meses después se recrearon los estudios de nuevo, para producir dibujos para TV, pero la magia ya se había disuelto.