viernes, octubre 31, 2008

Calabazas, calabacines y calabazones

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Ah, la belleza de las tradiciones. ¿Qué sería de nosotros sin ellas? Nos dan seguridad, alimentan la nostalgia, contribuyen a crear un entorno en el que la repetición de rituales y costumbres nos hace sentirnos reconfortados… así que, como es tradición en este blog por estas fechas, voy a defecarme en Halloween y en la madre que lo parió. Como aparezcan por casa enanos disfrazados de espantajo –aunque con la que está cayendo, lo dudo- tengo a punto la trampilla para el foso de las pirañas. Y, como me entere de dónde viven sus padres, remato la faena pasándome por su casa con la sierra mecánica. ¿No quieren colonización yanqui? Pues les voy a hacer un homenaje a Tobe Hooper que se van a enterar…

Los lectores veteranos ya sabrán qué mi natural pacífico y dialogante se suele ir de puente por estas fechas. Insisto: no puedo comprender cómo nos hemos dejado invadir de un modo tan implacable en unos pocos años. Con el agravante de que es una invasión que está tapando unas tradiciones nuestras, estas sí, tan arraigadas como el Día de Difuntos, donde se supone que tenemos que recordar a los seres queridos que se fueron para siempre, y no hacer el gil del candil pintando calabazas.

Claro que no todo es negativo; esta fecha de las narices ha servido, por lo menos, para producir algunas películas inolvidables. Personalmente, me encantan Pesadilla antes de Navidad (1993) y La novia cadáver (2005), esas dos maravillas animadas de Tim Burton. Pero el clásico de clásicos es, desde luego, La noche de Halloween (1977) de John Carpenter, que es para estas fechas el equivalente de ¡Qué bello es vivir! para las Navidades. Raro será que no la esta noche pongan en algún canal, pero los fans que no tengan bastante con volver a verla tienen aquí su página web o pueden pinchar el vídeo que les incluyo hoy, donde el maestro habla largo y tendido sobre su película. Siento que esté en inglés y no tenga subtítulos, pero es lo que hay.

Y para los que prefieran simplemente recordar a los difuntos, en esta página web tienen una lista completa de actores fallecidos, donde se narra con detalle la fecha y las circunstancias de su muerte.

Y ahora, si no les importa, voy a usar la calabaza para lo que debe usarse: para darle sabor al potaje de garbanzos.

5 comentarios:

Lego y Pulgón dijo...

¿Cree usted que Tim Burton querrá tomarme como esposa? ¿Como complaciente concubina? Echo de menos a Scraps.

Anónimo dijo...

¡A mí me encanta Halloween, lo confieso!De pequeña iba a un colegio en el que se hacía mucho hincapié en el inglés (2 h de clase al día) y en el que se celebraban todas las fiestas yankis (en Halloween, a dibujar calabazas, fantasmas, murciélagos; en Thanksgiving, el pavo y los sombreros de peregrinos; en Semana Santa, a pintar huevos duros... ¡un poco más y no me sé ni un villancico en español!). Imagino el coraje que entra, pero yo siento esta fiesta más mía (que para eso me la metieron en la cabeza desde bien enana) que la de todos los santos, que me parece bastante deprimente y que nadie de mi casa ha tenido nunca especial interés en celebrar... Jeje... Paulova

Vince dijo...

Por Dios, Paulova, Acción de Gracias... no dé usted ideas...

José Antonio Peñas dijo...

Hoy mismo le he estado explicando a mi hijo (8 años) el sentido del día de difuntos, dándole ejemplos ajenos a nuestra cultura o la estadounidense como los ritos de muertos en México. La razón de meterle semejante rollo fue una inocente pregunta infantil, que sonaba más o menos como "¿No te gusta Halloween, papi?"

Espero que halla servido de algo; yo al menos me he quedado muy a gusto, y él con lo de los cráneos de caramelo y las fiestas para los niños muertos se ha quedado pasmado.

Anónimo dijo...

Yo también aborrezco esta tradición importada. Pero debo confesar que me ha sorprendido la postura de los gallegos que reclaman como suya (desde luego es celta) esta tradición de las calabazas. No olvidemos que EEUU es un país muy joven y, por lo tanto, sin tradiciones propias, máxime cuando ha sido habitado por emigrantes europeos. Sin ir más lejos, toda su música es de origen centroeuropeo (tirolés concretamente), irlandés o africano. En fin, cuando llegan estas fechas, reconforta mucho pensar en esto.