viernes, enero 18, 2008

Recordando a Edgar G.

Hace tiempo que quería comentarles una compra reciente: Balas o votos (1936), una película clásica de cine negro adquirida por sólo seis euretes, y que es una de las mejores ofertas en eso que se llama relación calidad / precio que me he encontrado en mucho tiempo. Y por varias razones.

Primero, por la película en sí. Dirigida en 1936 por William Keighley, sigue siendo uno de los mejores ejemplares del cine negro que la Warner sacaba en aquella época como churros, aunque es relativamente desconocida si la comparamos con clásicos como El halcón maltés o El sueño eterno… Pero esas ya nos las sabemos todos. Esta es menos popular, pero para conocerla mejor incluye un comentario en audio del historiador Dana Polan. Y no es el único extra: viene hasta los topes, y además presentados de un modo muy particular.

Verán, a la hora de ver este DVD podemos hacerlo de dos maneras: uno, dándole a la película tal cual, y dos, presionando en la opción La noche Warner en el cine, que nos la ofrece como parte de la programación de un cine yanqui de la época. Es decir, que en primer lugar tenemos el trailer de uno de los grandes éxitos del año, La carga de la brigada ligera; luego, un noticiero; a continuación, un cortometraje musical con George Hall y su orquesta, y después un corto de dibujos (“Fantasías animadas de ayer y hoy, presenta…” ¿se acuerdan?) que va de policías y ladrones, claro. Y cuando se han acabado todos los preliminares, empieza la peli en sí. No trae sólo la cinta: trae una sesión completa de cine, como si aquí los DVDs vinieran con el NO-DO y los anuncios de Movierecord.

Y ya les digo, la película ha aguantado estupendamente los años. Como protagonistas tenemos a Edward G. Robinsón y a Humphrey Bogart, pero invirtiendo los papeles por los que más se les conoce; Robinson no es aquí el gángster, sino el policía, y Bogart, en su etapa de actor secundario, repetía su sempiterno papel de malo malísimo de la muerte, a la espera de que El Halcón maltés (1941) y Casablanca (1942) le convirtieran en la estrella más taquillera de Hollywood y pudiera dejar los papeles de asesino a otros.

No tengo nada contra Bogart, pero creo que Edward G. Robinson nos ha dejado muchas más interpretaciones memorables; lo recuerdo en La mujer del cuadro (1944), de Fritz Lang, en Dos semanas en otra ciudad (1962), de mi tocayo Vincente Minnelli y, sobre todo, en su último papel, en la aún impactante Cuando el destino nos alcance (1973). Era un tipo curioso, Robinson. Alzado a la fama por sus papeles de gángster sin escrúpulos, fuera de la pantalla era una persona tranquilísima y culta, que hablaba siete idiomas y tenía una gran afición por el arte. Al final de su vida había recopilado una pinacoteca particular con cuadros de Renoir, Van Gogh, Picasso, Monet, Corot, Matisse… entre otros muchos.

Durante mucho tiempo, por cierto, su nombre fue motivo de conjeturas populares: ¿qué significaba la G de en medio? Nadie lo sabía, y él no hacía mucho por aclararlo, limitándose a decir que, seguramente, era la inicial de “Gangster” o de “God only knows” ("sólo Dios lo sabe"). La realidad era un poco más cruda: su verdadero nombre era Emmanuel Goldenberg, pero si uno quería hacer carrera en el cine de entonces, no se podía ir mostrando a las claras sus orígenes judíos. Así que, como otros muchos actores de la época, se lo gentilizó. Pero tuvo la delicadeza de conservar la inicial como recuerdo. Quizá para no olvidarse nunca de dónde venía.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo compré "Balas o votos" sin los añadidos que cuentas y es monumental, como todo lo de Robinson. Y si, entre Bogart y él, me quedo .... con los dos. Ya no hay ni cine así ni actores así.

Vince dijo...

Me choca lo que me cuenta, Anónimo. ¿seguro que no tiene esos extras? Yo pensaba que sólo había una edición en DVD de esta peli.

Roxana dijo...

A mí me encanta Robinson en "Perdición", en "Cayo Largo", en "La mujer del cuadro"... Lo cierto es que me gusta en todas sus películas.

Anónimo dijo...

Perdona, es cierto, me acaba de recordar mi mujer que no la compré sino que me la prestaron grabada comoteimaginas, y sin los añadidos que citas (ojalá los hubiese tenido). En lo demás, que grande era Robinson.

Anónimo dijo...

La semana pasada compré "Ángeles con caras sucias" y también tiene esos extras; un noticiario con Hitler, Musolini y Roosvelt firmando y parloteando andes de montar la gorda; un corto (horroroso) y un capítulo de Looney Toons. Fascinante.