domingo, octubre 21, 2007

Mario y Jose María

Lo que más me ha gustado en el remozado El País de hoy no ha sido el cambio de maqueta (a todo hay que acostumbrarse) el nuevo tipo de letra (aunque es verdad que se lee mejor que la Times New Roman, con la que, por cierto, escribo este blog) la mayor incorporación del color ni, desde luego, el suplemento dominical (¡horrible!), sino algo tan tradicional en este diario como el artículo de Mario Vargas Llosa de su serie Piedra de Toque. Titulado Jose María y la solitaria, cuenta en él su amistad con un abogado con vocación de pintor, que comenzó en el París de 1958 y se prolongó hasta la muerte de aquél. “Entre tanta gente que me ha tocado conocer”, escribe don Mario, “nunca me topé con nadie que fuera tan naturalmente íntegro como Jose María, tan transparente, tan impráctico, tan sin dobleces y, por eso mismo, condenado a romperse la crisma en todas las empresas en las que se embarcó”.

Quizá precisamente por la lenta degradación, económica y social (nunca anímica), culminada con la ruina y el cáncer, del genuino representante de la bohemia retratado en el articulo de don Mario, éste nunca nos desvela el nombre completo de su amigo. Sí nos cuenta que entre sus múltiples actividades estivo la dirección de cine, con dos películas y una serie televisiva en su haber. La primera fue una adaptación, precisamente, de Pantaleón y las visitadoras, firmada conjuntamente por Vargas Llosa por imposición de la Paramount, que pensó que la presencia como codirector del autor de la novela serviría para atraer más público (Craso error, al menos en lo que a mí se refiere, que en cuanto me entero de que un literato se ha lanzado a dirigir, llámese Paul Auster o Ray Loriga, huyo hacia las colinas). A la segunda, Vargas Llosa la cita erróneamente como ¡Viba Azaña!, no se sabe si por mala memoria, meteduras de pata de los tipógrafos (pero qué estoy diciendo, si ya no existen) o la comprensible confusión reinante en el departamento de edición de El País, después de que el capo di tutti capi le echara para atrás al director no uno sino ¡tres! diseños previos. El nombre verdadero de la película es ¡Arriba Hazaña!, y fue estrenada en Madrid en el cine Gran Vía el 24 de mayo de 1978.

Y el nombre completo de Jose María es Jose María Gutiérrez Santos. El Diccionario de directores de la editorial Reseña nos dice lo siguiente de él: “Licenciado en derecho por Salamanca. Cursó también estudios de Filosofía y Letras, Bellas Artes, Litografia y Fotografía, estos últimos en la escuela Photo-Cinema de París. Ha trabajado como ayudante de dirección de Orson Welles, Berlanga, Cottafavi, etc”.

Después de leer el artículo de Vargas Llosa, (que respeta la identidad de su amigo, cosa que yo no he hecho), le queda a uno cierta sensación de pena por tanto talento potencial desperdiciado. Sólo dos películas; luego el vagabundeo de un empleo a otro, de un lugar a otro, y al final la ruina y la muerte. A cambio, convertirse en protagonista de un hermoso texto escrito por uno de los genios más sólidos de nuestra literatura. Y que ha servido también de toque de atención, por lo menos para este bloguero. No se trata de homenajear a los perdedores ni topicazos similares, pero si me encuentro por ahí con el DVD de ¡Arriba Hazaña!, me parece que le voy a echar un buen vistazo. Que me han entrado ganas…

2 comentarios:

Max G.C. dijo...

Hola. Es de agradecer el 'homanaje' de Mario Vargas Llosa a José María Gutiérrez González. Ha usado su vena literaria al máximo, pero quizás usando desafortunadamente una metáfora, la de la tenia, demasiado privada y escatológica. Ya no entro en temas morales, porque creo que, más que retratar a José María (que lo ha hecho a la perfección), se retrata a él mismo. Me refiero, en esa división del mundo en 'fracasados' y 'triunfadores'. Ah, por cierto, el texto está plagado de inexactitudes...

Puedes leer también las 3 cartas al director que fueron publicadas en sucesivos días, la de su hijo (yo) y la de dos de sus mejores amigos:

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Jose/Maria/padre/elpepuopi/20071022elpepiopi_7/Tes
http://www.elpais.com/articulo/opinion/memoria/Jose/Maria/elpepuopi/20071025elpepiopi_7/Tes
http://www.elpais.com/articulo/opinion/Jose/Maria/amigo/elpepuopi/20071026elpepiopi_8/Tes

Eso quizás te dé más luz sobre la vida (real) final de José María, y sobre algunos ¿tópicos? literarios que usa Vargas Llosa.

Con todo, gracias por dedicarle un espacio a José María en tu blog, y de rebote hacerle un homenaje.

"¡Arriba Hazaña!" es muy buena película, un pequeño clásico de la época de la transición. No debería serte difícil encontrarla. Las demás, son algo menores ("Pepe, no me des tormento" tiene su gracia, aunque es muy 'comedieta' ochentera), y suelen ser encargos de supervivencia. La mini-serie "El obispo leproso" es complicada. Aún no la han editado (casi 20 años después). Densa, larga, pero muy trabajada y totalmente respetuosa con la novela original de Gabriel Miró. Merecía mucho más...

En fin, lo dicho, gracias por tu post.

Un saludo cordial.

Vince dijo...

Max, muchísimas gracias por su carta. Estoy de acuerdo con muchas de sus apreciaciones y, sí, he seguido con creciente interés las cartas que han ido apareciendo en El País, tanto la suya como las otras, que creo que han contribuído a aclarar unas cuantas cosas sobre la vida y muerte de su padre... y sobre Vargas Llosa también.

La vida de su padre no parece haber sido, desde luego, ni aburrida ni improductiva. Y la huella que ha dejado en su familia y amigos, tampoco. Un fuerte abrazo.