martes, junio 26, 2007

Clichés y velocidad

Después de la que liamos aquí hace un par de días con los clichés, me gustaría abundar un poco más en el tema. Pero en esta ocasión, vamos a dejarle la palabra a una de las personas que más sabe de clichés cinematográficos en el mundo: William Goldman (en la foto). Y si sabe tanto, es porque los utiliza constantemente en su trabajo de guionista, que hasta la fecha le ha reportado dos Oscar. O sea, que este chico no es un cualquiera. Y en su libro Which Lie did I Tell? (Creo que hay traducción española) habla de los diez clichés más clásicos del cine. Algunos ya los hemos visto aquí, pero voy a mencionar algún otro:

Los informativos de televisión normalmente contienen una escena que afecta personalmente al protagonista, y que se emite en el mismo momento en que enciende el aparato.

Cualquier cerradura puede abrirse en cuestión de segundos con un clip o una tarjeta de crédito, a menos que sea la puerta de un edificio en llamas, y haya un niño dentro.

Y el archiconocido que nos va a ocupar en la entrada de hoy:

Siempre se encuentra sitio para aparcar enfrente del edificio a donde va uno.

Este cliché, como otros muchos que hemos visto aquí, tiene su porqué, y ese porqué es, sencillamente, la velocidad. Para ilustrar el tema, Goldman escribe dos escenas de un guión imaginario. En la primera, vemos a Mel Gibson conduciendo su Ferrari por Wall Street; aparca justo enfrente del Ayuntamiento de Nueva York, y sube las escaleras del edificio. Y en la segunda, que dura tres páginas, vemos a Mel en su Ferrari en un embotellamiento verdaderamente gallardoniano, con coches por todas partes y ni un sitio en perspectiva. De repente, queda uno libre; Mel dirige el Ferrari hacia él, pero… se lo quita una gorda con una furgoneta. Recorre todos los aparcamientos de la zona. Completos. Se muerde las uñas, mira el reloj. Se tira media hora dando vueltas por Wall Street… Y Goldman se lo pasa como los indios describiendo esta escena. Así son las cosas en la vida real, pero como en la película no nos interesa ver a Mel buscando aparcamiento, hay que abreviar. Por eso siempre hay sitio para aparcar, por eso los taxis se paran en cuanto la estrella levanta el brazo, y por eso nadie dice buenos días ni adiós cuando contesta el teléfono. Es cuestión de agilizar la acción, de ganar todo el tiempo posible.

Es una explicación perfecta, aunque no es aplicable a muchos de los tópicos que hemos repasado aquí. De todos modos, Goldman remata el capítulo con una sentencia genial: cuando un coche llega a una casa, y vemos todo el recorrido hasta que se detiene en la entrada, sólo puede haber una razón para demorarse tanto en ese momento: que haya un monstruo dentro de la casa.

7 comentarios:

Silvio Dante dijo...

Respecto a lo del coche, Umberto Eco decía que las películas (estoy citando de memoria) en las que siempre se ven los recorridos de los coches o de los personajes en toda su extensión y duración son las porno (perdón por lo de "extensión" y "duración").

Blanche dijo...

Y nunca cierran ni abren el coche con llave

lola fuentes dijo...

Sí, se utiliza mucho este recurso para conseguir velocidad, una razón puede ser, tan simple, como el calendario de rodaje, sujeto al presupuesto de producción.

Pero otras veces, por ejemplo, la mujer que es perseguida por el agresor, se adentra por lugares extrañísimos y solitarios, en vez de optar por una situación más práctica, pero de esta forma se produce, ansiedad, atención, en una palabra tensión en la escena.

Otro muy repetido chico conoce chica, también se recurre al cliche, no por rapidez, se capta la atención del espectador y de paso, a éste se le arranca algo de sentimentalismo.

lola fuentes dijo...

Muy útiles también para continuidad.

Vidal Sassun dijo...

Uno que a mí me parece que se salta completamente los tempos es Sidnet Lumet. Nunca tiene prisa y no duda en aburrirte soberanamente mostrándote el máximo de un recorrido en coche, el máximo del tránsito por un pasillo o la llegada de un personaje a una casa a través del jardín. Son planos que se hacen eternos. ¿No se han fijado?

Anónimo dijo...

Y nadie tiene nunca necesidad de orinar, ni cuando sale de la cama y, además, las casas están siempre escrupulosamente limpias, con flores, bebidas, todo colocado en su sitio, sin que aparezca nunca nadie que lo haga. (Lo de "Seven" es una excepcion sicótica porque la pelicula va de eso).

lola fuentes dijo...

Y LOS SUEÑOS, CINE SON....