martes, mayo 01, 2007

Esta NO es la historia del Huracán

Esta noche, TVE1 emite Huracán Carter (1999), de Norman Jewison. La conocen, supongo. Si no, lean la reseña que de la misma hace Miguel Angel Palomo hoy en El País:

“Bob Dylan popularizó en su legendaria Hurricane el drama de Rubin Carter, el boxeador que, camino del título mundial, fue acusado injustamente de un triple crimen y condenado a cadena perpetua. Carter cometió el error de ser negro en los Estados Unidos de los sesenta”.

Aunque soy muy consciente de los derechos (o la falta de los mismos) que la gente de color tenía en los Estados Unidos en 1966, y aunque soy un fan declarado de Bob Dylan y de su canción Hurricane, el amigo Palomo debería informarse un poco antes de meter tanta falsedad políticamente correcta. Huracán Carter, méritos cinematográficos aparte, es una de las películas que más ha alterado la realidad para adaptarla a la imagen de su protagonista.

No voy a extenderme con los detalles del crimen por el que supuestamente se inculpó a Carter, pero convendría recordar que, gracias a la presión ejercida por famosos como Muhammad Ali o el mismo Dylan, el boxeador gozó de un segundo juicio nueve años después, con un nuevo jurado que no encontró motivos para declararle inocente. Algunos de las personas que siguieron el caso de cerca, nada sospechosas de racismo (el odioso detective Della Pesca que aparece en la película es un personaje inventado), estaban convencidas de la culpabilidad de Carter. Uno de ellos fue el periodista de Nueva Jersey Joseph Deal, que siguió el caso exhaustivamente y que aún hoy mantiene una págína web donde pueden consultarse todos los detalles.

La cinta, además, pasa de puntillas sobre los antecedentes violentos de Carter, y lo presenta como alguien que, fuera del ring, sería incapaz de hacer daño a una mosca. La verdad es que antes de salir de la adolescencia contaba con una completísima ficha policial, que incluía, entre otros muchos delitos, un apuñalamiento (que en la película aparece como autodefensa contra un pervertido). Y en el segundo juicio, cuatro testigos que habían apoyado la coartada de Carter confesaron que habían cometido perjurio, influídos por el boxeador. Pero nada de esto aparece en la película de Jewison.

Aunque la mayor falsedad sea, probablemente, la correspondiente a su pelea con Joey Giardello, Campeón de Pesos Medios en 1964. Por mucho que Dylan (y Palomo) quieran hacernos creer que Carter iba “camino del título mundial”, lo cierto es que no era sino uno de tantos contendientes. Giardello le derrotó a los puntos sin mayores problemas. Sin embargo, la película convierte lo que fue un combate bastante igualado en una superioridad aplastante de Carter, que sin embargo acaba perdiendo a los puntos porque los jueces de la pelea debían ser, por lo menos, miembros del Ku Klux Klan.

Giardello demandó a la productora por difamación, y retiró la demanda tras un jugoso acuerdo extrajudicial. Jewison reconoció posteriormente que, en la vida real, Giardello ganó sin ningún género de dudas. Podríamos seguir señalando falsedades unas cuantas páginas más, pero creo que las cosas están más o menos claras. Ya se sabe que Hollywood tiende a embellecer sus biografías; pero creo que habría que tener más cuidado cuando se sacan a colación temas del calibre del racismo y de un triple asesinato.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

He visto la película en DVD comprado y no está mal hecha. Es verdad, y no lo digo por hacerme el mas listo de la clase, que pensé, al igual que mis amigos, que sonaba todo a falso, que había algo raro en toda la historia. Usted me lo acaba de aclarar: es un subproducto mas de lo politicamemte correcto y del antiyanquismo primario, todo muy propio de "El País", claro, la hiperprogresía andante.
Anonimous

Lego y Pulgón dijo...

Don Vince, me deja usted de piedra. Y el Pulgón, gran aficionado al boxeo, es en este momento, una estatua de sal con la boca abierta. ¡Con lo que yo busqué la edición en español de "The sixteenth round" para regalársela a la estatua de sal... ¿Por que nos parece que todo lo que se ve en una pantalla o se lee en un periódico es Verdad Verdadera? ¿Cuándo voy a aprender, caramba?

Borja dijo...

Se te ve un poco la vena 'KKK', creo que realmente es una version americanizada y que exageran la imagen de 'buenazo' de Rubin. Pero de ahí a decir que existe la duda de que fuera el culpable... hay que documentarse antes de sembrar la duda. Al margen de los juicios ¿Crees que Carter sería tan cínico de Fundar y liderar una asociación en defensa de gente condenada injustamente, siendo culpable? No cuadra demasiado...

Vince dijo...

Borja, con todos los respetos, "la vena KKK" se la verá usted a su tía la de Soria. Si quiere más documentación sobre el caso Carter, le recomiendo el libro "Based on a true story" de Jonathan Vankin y John Whalen, o el artículo "Separating Truth From Fiction in The Hurricane", publicado por Selwyn Raab en The New York Times. O, simplemente, los lynks que cuelgo en la entrada. Si pese a todo considera usted que esta entrada está poco documentada, poco puedo hacer. Pero de ninguna manera le permito que me tache de racista por señalar los puntos débiles de la película. Tómese una tila y vigile su lenguaje, por favor.

Javier dijo...

Hola Vince! Hace tres día tuve la ocasión de ver la película por primera vez en Imagenio y me dejó un buen sabor de boca como película. Sé que hay muchos aspectos sobrevalorados y seguramente tapados por Hollywood. Sin embargo, he estado mirando los links que dejabas en la entrada y despuésde haberme leído bastantes ítems que prueban que Carter y la película mienten descaradamente, me pasa por la cabeza la siguiente pregunta: ¿Cómo podemos tener la certeza de que esas personas que dicen que todo está trucado y es falso, nos dicen la verdad? Yo creo que nos dicen su verdad. Es un caso en el que habrá siempre gente a favor y en contra, es tan creíble lo que dice la película como lo que dicen los que sostienen que todo es mentira. Realmente, no sé que creer.