viernes, abril 13, 2007

Retoques

Hablábamos hace unos días de El diablo viste de Prada, y creo que tanto este su bloguero como los que se dignaron en dejar comentarios estuvimos de acuerdo en que la interpretación de Meryl Streep como directora mal bicho, y perdón por la redundancia, fue modélica. Solo tengo un pero: al final de la peli, el personaje de Anne Hathaway es admitida en The New Yorker… porque su antigua directora ha mandado una carta de recomendación. Es decir, tampoco era tan mala como parecía; incluso cabe decir que parecía dura, pero en el fondo, era un cacho pan. No sé si este detalle aparece también en la novela. A mí me huele a añadido de guión.

Es una paranoia que tengo desde que leí Aventuras de un guionista en Hollywood, donde William Goldman se explaya largo y tendido sobre las exigencias que hacen las estrellas antes de aprobar un guión. Nada, cambios sin importancia, pequeños retoques aquí y allá, pero que tienen todos una finalidad: eliminar aspectos negativos de su personaje. Tras leer ese libro, es imposible ver una peli con estrellona dentro y no empezar a pensar qué manipulaciones habrá exigido al sufrido guionista.

Hay una película emblemática de esta tendencia: Veredicto Final, de Sidney Lumet, uno de los mejores filmes de los 80, que a punto estuvo de convertirse en una chorrada comercial de esas que acaban siendo pasto de los viernes de Tele 5. Todo comenzó cuando los productores Richard Zanuck y David Brown compraron los derechos de una novela de Barry Reed sobre un abogado de tercera, fracasado y alcohólico, cuya carrera se reduce a aparecer en los entierros como si fuera amigo del difunto, para así ofrecer sus servicios a los familiares. Más bajo no se puede caer. Pero de repente le llega la ocasión de defender a una mujer que ha sido víctima de un caso de negligencia médica; es su última gran oportunidad para redimirse y demostrarse a sí mismo que todavía es un profesional y un hombre digno.

Es una historia llena de potencial, así que Zanuck y Brown le encargan el guión a una firma de primera: David Mamet. Y buscan un director: Arthur Hiller. Pero el guión de Mamet no les convence, así que encargan otra versión a Jay Preston Allen. Y entonces reciben una llamada de Robert Redford: está muy interesado en interpretar al protagonista. Pero el guión no le convence. Se va Allen, y entra el director y guionista James Bridges (El síndrome de China). Éste escribe, a lo largo de nueve meses, tres versiones del guión, y Redford las rechaza todas. ¿Por qué?

Porque lo que él quiere es rodar una película sobre un abogado que resuelve un juicio por negligencia médica, no sobre la redención de nadie. Y, desde luego, se niega a que su personaje sea un borracho y un mujeriego, porque eso dañaría su imagen de cara a sus fans. Además, quiere imponer a Sidney Pollack como director. Y Zanuck y Brown acaban prescindiendo de él.

Abreviando: la película se salvó porque de repente aparecieron -por separado además- el director Sidney Lumet y el actor Paul Newman, los dos muy interesados en rodar la versión de Mamet y en recuperar todas las complejidades del personaje. El resultado es una película sólida y dura, que le proporcionó a Newman una de sus numerosas nominaciones al Oscar.

Cuando pienso en lo que pudo haber pasado con esa película, es para echarse a temblar. Pensemos un poco: ¿Cuántas películas no ha hecho Redford donde interpreta siempre al mismo personaje, es decir, al profesional liberal, progresista, all-american y más majo que las pesetas? Afortunadamente, en este caso nos libramos de una, gracias a una estrella que no olvidó que también es un actor.

6 comentarios:

LE BLOG dijo...

Deseando estoy verla, Don Vince.

Anónimo dijo...

No conocía esa interesantísima historia. Es una magnífica película, de las que se pueden ver varias veces (mejor, se debe ver varias veces) con muchos matices, un trabajo de actores y director, monumental, un guión (claro, de Mamet) extraordinario, eso, de las que ya no se ven ni de lejos.
Vince, le felicito por traer aquí "Veredicto final" y su historia. Nunca ha estado Newman mejor (que actor, que guiones tan extraordinarios ha tenido), pero Redford, aun reconociendo gran parte de lo que usted dice, no es tan malo y superficial. Hoy muy pocos están a su nivel, lo que, para un pesimista genético como yo, hace que me replantee lo que nos espera en el terreno cinematográfico.

Lynx dijo...

No la he visto, grcs por la pista, Vince (y xclnt post!)

Vince dijo...

Anónimo, no se confunda, porque a mí Redford me gusta, pero creo que ha acabado demasiado preso de su imagen. Y como director tiene, por lo menos, una película encantadora, que es "Un lugar llamado milagro".

Vidal Sasun dijo...

Hace unos meses vi una foto de Redford llegando a un aeropuerto y no podía vestir más zarrapastroso, incluso con un lamparón en el jersey. Es paradójico que luego, en el cine, mime tanto su ego, que lo tiene, y mucho. En "Memorias de África" está en pose permanente y creo que volvió locos al director de fotografía y a los estilistas. Como un Julio Iglesias cualquiera, jajaja. Lástima que, siendo un gran actor, descienda a estas pequeñas vanidades.

Anónimo dijo...

Seguimos con Redford. Ha hecho películas muy malas, malas, regulares, buenas y muy buenas, como todos los grandes, Newman incluído faltaría mas. La pareja en "El golpe", sobre todo y "Dos hombres y un destino", un poco menos, es de lo mejor, realmente incomparable con otros dúos desafortunados(ísimos).
Redford hace el mismo papel en distintas historias, eso es su ventaja y su desventaja, es previsible "dentro de un órden", no da mas de lo que dá, sea en "El hombre que susurraba ...""Memorias de Africa", "El jinete eléctrico", yo que sé, muchas, pero se sabe que el producto es comestible, nunca genial, pero seguro.
Como director, bueno no es Hawks ni Wilder (ni supongo que quiere serlo) pero la que usted menciona, Vince, está bien (sin pasarse) pero casi no hay mas. Esto de los actores metidos a directores, solo conozco (es mi juicio) a dos tan buenos o mejores como directores (el viejo Clint, sin dudar) y Tim Robbins, que como actores.