jueves, febrero 22, 2007

"Sólo para este ensayo..."



Como Penélope Cruz, además de ser nominada, es presentadora de uno de los premios, es seguro que estos días estará liada con los ensayos de la gala. Si las cuentas no me fallan, los organizadores llevarán ya varios días de preparación (y de actos previos como el almuerzo de los nominados, al que pertenece esta foto de hace un par de años, con Clint Eastwood y Tim Robbins) y mañana será el ensayo general. En los Oscar actuales, nada se deja al azar.

La cosa funciona más o menos así: los presentadores llegan al Kodak Theatre, ensayan su entrada y repasan el texto que les han escrito. Si tienen algunas objeciones -y más de uno las tiene- aún se está a tiempo de cambiarlo. Al ensayar la entrega, abren el sobre, donde está el nombre de uno de los nominados en la categoría correspondiente, escogido completamente al azar. Pero, para evitar malentendidos, durante los ensayos siempre se utiliza la fórmula “Sólo para este ensayo, el Oscar es para Fulano”. Entonces, uno de los extras (no confundir con los llenabutacas de hace unos días), que está sentado precisamente en la butaca que ocupará Fulano, se levanta, sube al escenario, pronuncia un discurso de agradecimiento inventado y se va con el presentador por la salida prevista.

Aunque parece fácil, a veces pasan cosas; Schwarzenegger quejándose porque el encargado del teleprompter (la pantalla de televisión situada frente al escenario) hacía correr el texto demasiado deprisa; o Steven Spielberg, encargado de dar el Oscar a la Mejor Película en 2004, resistiéndose a leer el nombre que apareció en su sobre de ensayo, El Retorno del Rey, que fue el título que finalmente ganó. Lo solucionó diciendo: “Sólo para este ensayo, el Oscar es para La gata sobre el tejado de zinc”.

Pero el objetivo final, como ya les he dicho, es que no quede lugar para los imprevistos. En otros tiempos las cosas se dejaban más al azar, y pasaba lo que pasaba. Por ejemplo, en la ceremonia de 1938, cuando Alice Brady ganó el Oscar a la mejor actriz secundaria por In Old Chicago. Como no pudo recogerlo en persona por tener una pierna rota, un caballero impecablemente vestido lo aceptó en su nombre, dio las gracias, y se marchó. Unos días después, se supo que Brady no había enviado a nadie a recoger el premio en su lugar; el representante era un impostor que robó el Oscar delante de todo el público.

Si quieren mi opinión, esa sí que fue una actuación brillante.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me parece GENIAL!!