miércoles, enero 10, 2007

Despidiendo al suplente


Como pueden ver, la imagen de arriba corresponde a la película Regreso al futuro (1985), de la que ya nos ocupamos aquí hace un par de días. Pero también se percatarán de que el actor situado al lado de Christopher Lloyd no es Michael J. Fox. No se trata de ningún truquito del Photoshop: la foto es auténtica, el actor se llama Eric Stoltz, y estuvo a punto de ser la estrella de una de las trilogías de más éxito de los años 80.

Lo que ocurrió fue lo siguiente: tanto Steven Spielberg (productor) como Robert Zemeckis (director) querían a Michael J. Fox para el papel protagonista. Pero éste estaba atrapado con la serie de televisión Enredos de familia, que le había lanzado a la fama, y los productores se negaban a dejarle ir. Spielberg y Zemeckis optaron por Stoltz y estuvieron rodando con él durante seis semanas. Pero aquello no acababa de funcionar. Según declaró posteriormente Zemeckis, quién sabe si para quitar hierro al asunto, Stoltz era un excelente actor, pero, sencillamente, no era Marty Mc Fly.

Entonces las cosas cambiaron: En Enredos… dieron permiso a Fox para que hiciera la película, siempre y cuando su rodaje no interfiriera con la serie. La solución fue volver a filmar todo lo que ya se había filmado, y trasladar el rodaje a la noche y los fines de semana, como consecuencia de lo cual Michael J. Fox declara no haber dormido más de dos horas por noche durante el tiempo que duró la filmación. Stoltz, claro, fue enviado a su casa, aunque si se fijan bien (pero muy, muy, muy bien, ¿eh?) sí aparece en la película: es quien conduce el Delorean en el aparcamiento del centro comercial, cuando le persiguen los terroristas libios.

No es la única vez que un actor ha sido reemplazado en el último momento: cuando Brian De Palma estaba preparando Los intocables de Elliot Ness (1987) tenía claro que quería a Robert De Niro para el papel de Al Capone, pero no estaba seguro de si lo conseguiría; así que contrató al actor inglés Bob Hoskins, dejándole claro que, si De Niro acababa firmando, prescindirían de él. Así fue, y Hoskins (un excelente actor que nunca ha alcanzado la categoría de estrella) abandonó el rodaje con una propina de 200.000 dólares.

Sólo hubo una pega: Giorgio Armani, que se ocupó de diseñar el vestuario para la película ya había terminado todos los trajes que Hoskins debería haber lucido, y tuvo que volver a elaborarlos para De Niro. Los anteriores, cuyo coste ascendió a medio millón de dólares, acabaron sus días en algún almacén de los estudios Universal.

1 comentario:

Paulova dijo...

Mmmmmm... ¿Eric Stoltz no aparecía en "Memphis Belle"? Me gustaba el pelirrojillo...

Ya podían haberle dejado el vestuario al Hoskins, ¡qué desperdicio!