jueves, diciembre 21, 2006

Lo que el público pida

La voracidad, rayana en el matonismo, con que las productoras y distribuidoras estadounidenses trabajan a la hora de inundar con sus producciones nuestras pantallas es bien conocida desde hace décadas, y constituye un grave obstáculo para el pleno desarrollo del cine europeo y español. La campaña emprendida desde ciertos medios de la extrema derecha intentando acabar con la industria en represalia por la postura adoptada por algunos de sus miembros durante la Guerra de Irak tampoco ha ayudado mucho, precisamente. Pero ninguna de esas dos cosas sirve como justificación cuando llegan las cifras de cada año, y se comprueba que el número de espectadores que van a ver películas españolas ha descendido de forma notable con respecto al año anterior.

Y no sirve porque las multinacionales que trabajan en los sectores musical y editorial -en ocasiones son las mismas- actúan con la misma virulencia a la hora de imponer sus productos, pese a lo cual contamos con músicos y escritores que aguantan perfectamente el tipo, e incluso exportan su obra a otros países con éxito notable. En televisión, el público reparte su atención sin problemas entre series españolas y norteamericanas, en ocasiones prefiriendo claramente las primeras. Y las odiadas distribuidoras yanquis son también aliados imprescindibles de las productoras españolas para lanzar sus películas aquí y en el extranjero. Pero el argumento que más me ha molestado siempre es el que toma a la mayoría de los espectadores por tontos de baba que, hipnotizados por las campañas de publicidad, vamos como corderitos pascuales a ver cualquier zurullo que nos llegue del otro lado del Atlántico.

Del otro lado del Atlántico me he traído yo un libro que tiene bastante ver con este tema: se llama Fiasco y lo ha escrito el periodista James Robert Parish. En sus páginas se pasa revista a un buen número de superproducciones filmadas con todo el músculo financiero, artístico y publicitario de Hollywood que, a la hora de llegar a la pantalla, se estrellaron contra la indiferencia o el rechazo de los espectadores de todo el planeta. Entre las más antiguas hay alguna obra maestra como La jauría humana (The Chase, 1966) de Arthur Penn, o alguna película notable como Cleopatra (1963), de Joseph L. Mankiewicz. Pero si repasamos las más recientes aparecen títulos como The Cotton Club, de Francis Ford Coppola (47 millones de dólares de presupuesto en 1984, y sólo 26 de taquilla en Estados Unidos), Ishtar (una de las peores comedias jamás filmadas, con Dustin Hoffman y Warren Beatty, que costó 45 millones en 1987, y sólo recaudó 14,4 en EE. UU), La isla de las cabezas cortadas (de 1995, costó 46 millones, recaudó 11 en EE UU), Showgirls (1995, presupuesto 45 millones, recaudación mundial 37,7) o la temible, travoltina y cienciológica Campo de batalla: la Tierra (2000, con un presupuesto inicial de 50 millones de dólares, no llegó a los 20 millones de recaudación).

Podrían añadirse muchas más, como las recientes El fantasma de la ópera, las decepcionantes Superman Returns y King Kong (que dieron beneficios, pero muchos menos de lo que se esperaba) o cualquiera en la que haya estado metido Kevin Costner desde El guardaespaldas, pero creo que la cosa ha quedado clara y una entrada tan larga como la de hoy se puede resumir en una frase: todas las multinacionales y toda la publicidad del mundo no pueden evitar que, al final, la última palabra la tengamos nosotros.

7 comentarios:

Cruz dijo...

Las películas españolas son tan malas y faltas de talento (en general) que los espectadores prefieren las yanquis, igual de malas y faltas de talento (salvo contadas excepciones). En ves de llorar y quejarse, los cineastas (? )españoles deberían ponerse las pilas de una vez y trabajar más las historias y los guiones. Algunos –muchos– son un insulto a la inteligencia.

¡Feliz año, Vince y compañía!

Anónimo dijo...

"... la campaña emprendida desde ciertos medios de la extrema derecha intentando acabar con la industria en represalia por la postura adoptada por algunos de sus miembros durante la Guerra de Irak..."

Ha fumado usted algo, Vince? Yo creo que no debería usted probar ni una gota estos días, amigo.

Con guerra o sin guerra, el 95% del cine español es infumable.

anónimo bis dijo...

Efectivamente, mr. vince/chance, usted lo ha dicho: todo su resentido antiamericanismo progresista, todo ese odio acomplejado, toda la izquierda subvencionada a nuestra costa, todas las trabas y normativas proteccionistas, toda la propaganda facilona y pseudopacifista...
no podrán evitar que, al final, la última palabra la tengamos nosotros, los espectadores.

God Save the Market! I mean, We The People

Anónimo dijo...

Yo voy más lejos: ¿Por qué subvencionar el cine español? ¿Saben lo que realmente quieren decir esos "representantes de la cultura" cuando dicen que hay que ver cine español? Que nosotros, los artistas, somos unos tipos cultos que sabemos cuál es la cultura de verdad, y no nos vienen a ver porque el resto de la población son unos zopencos de cuidado que están amorcillados por el cutre cine americano. Evidentemente, para estos culturetas hacer una buena película de acción, de aventuras, de terror o de ciencia-ficción es caer en la vulgaridad más vulgar. Son los herederos de aquellos que se reían de John Ford y lo tachaban de "comercial".

Un vaticinio: John MacTiernan seguro que pasa a la historia como uno de los grandes del cine de acción/aventuras.

La mediocridad está en el argumento, no en el tema. Y después podremos hablar de gustos.. Y si el público pasa de lo que se hace aquí, pues ajo y agua. Que el cine es un negocio, lo único es que lo visten de "cultura" porque así parece algo. Y el estado no está para mantener negocios ruinosos.
¡Qué coño! Que aprendan de Verdi, que en su tiempo sus óperas atraían tanto a la clase culta -ésa a la que los artistas tan hábilmente se apuntan aunque no sepan de qué coño va Rigoleto- y a nosotros, la mendaz gente de a pie.
MAS

Anónimo dijo...

Yo voy más lejos: ¿Por qué subvencionar el cine español? ¿Saben lo que realmente quieren decir esos "representantes de la cultura" cuando dicen que hay que ver cine español? Que nosotros, los artistas, somos unos tipos cultos que sabemos cuál es la cultura de verdad, y no nos vienen a ver porque el resto de la población son unos zopencos de cuidado que están amorcillados por el cutre cine americano. Evidentemente, para estos culturetas hacer una buena película de acción, de aventuras, de terror o de ciencia-ficción es caer en la vulgaridad más vulgar. Son los herederos de aquellos que se reían de John Ford y lo tachaban de "comercial".

Un vaticinio: John MacTiernan seguro que pasa a la historia como uno de los grandes del cine de acción/aventuras.

La mediocridad está en el argumento, no en el tema. Y después podremos hablar de gustos.. Y si el público pasa de lo que se hace aquí, pues ajo y agua. Que el cine es un negocio, lo único es que lo visten de "cultura" porque así parece algo. Y el estado no está para mantener negocios ruinosos.
¡Qué coño! Que aprendan de Verdi, que en su tiempo sus óperas atraían tanto a la clase culta -ésa a la que los artistas tan hábilmente se apuntan aunque no sepan de qué coño va Rigoleto- y a nosotros, la mendaz gente de a pie.
MAS

Anónimo dijo...

Tanto Cruz como los varios anonimos, como yo mismo, estamos hasta las narices de que esa basura del cine español, salvo alguna rara excepción, reciba subvención alguna. No le eche usted, Vince, la culpa a la "extrema derecha" y demás monserga cultiprogre. En cine somos pésimos y cualquier mirar a otro lado y decir que los "yanquis" son los culpables, es de resentido generosa y previamente subvencionado. Me niego a pensar que usted escriba así por ese motivo.
Anonimo III

mirash dijo...

Yo dejo a parte la "extrema derecha", la guerra de Irak, y todo aquellio que, sinceramente, no me parece muy relevante en un foro de cine.
Puede que sea cierto que los yanquis nos traen basura melodamátrica o cargada de gags más vistos que el TBO, pero, ¿qué me dicen de que la película española más taquillera sea "Torrente"? ¿Y sobre otros insultos al 7º arte como "Los mánagers" o "Lucía y el sexo"?
El problema que tiene el cine español es la falta de originalidad en los argumentos. No sé ustedes pero yo antes de ver el típico y deprimente cóctel de sexo-drogas-pobreza, prefiero tragarme una americanada que no me haga salir deprimida del cine.