viernes, diciembre 08, 2006

Dos caras de la misma moneda

Arnold ha condecorado a Clint, y el ex Harry el Sucio ha entrado con todos los honores (junto con otros doce galardonados) en el California Hall of Fame .Vista la trayectoria artística de este actor y director, no cabe duda de que hay motivos para ello, pero la cosa tiene gracia, porque el otorgante y el receptor del premio son dos figuras cinematográficas con muchísimos puntos en común. Vamos a repasar algunos:

1. En los años 80 estaban entre los actores más taquilleros de Hollywood, gracias en buena parte a sus películas de acción.

2. Cuando su tirón en taquilla comenzó a declinar, supieron cambiar de rumbo. Arnold, pasándose a la política. Eastwood, concentrándose en la dirección e interpretando a personajes más acordes con su edad.

3. Los dos se han presentado como candidato a cargos públicos y han ganado. Schwarzenegger es actualmente gobernador del estado de California; Eastwood fue alcalde durante dos años del encantador y súper exclusivo pueblecito de Carmel, donde pasa la mayor parte del año.

4. Son unos fanáticos de la buena forma física: además de ejercitarse todos los días, Eastwood lleva más de cuarenta años consultando a un ejército de nutricionistas que le asesora sobre alimentación y suplementos vitamínicos.

5. Y sobre cada uno de ellos existe una biografía no autorizada a la que temen más que a la peste. La de Schwarzenegger se titula Arnold, fue escrita en 1990 por la periodista Wendy Leigh, y en ella, entre otras cosas, desvelaba el pasado nazi de su padre, le acusaba de haber utilizado esteroides en sus años como culturista y le retrataba como un manipulador dispuesto a lo que fuera para llegar a la cima. Schwarzenegger no sólo demandó a Leigh: durante mucho tiempo, cualquier periodista que fuera a entrevistarle tenia que firmar previamente un acuerdo escrito de que no le preguntaría por el libro y algunos medios que hablaron de él fueron censurados.

Por su parte, la de Eastwood se titula: Clint. The life and legend y fue escrita por el periodista e historiador del cine Patrick McGilligan. Entre otras cosas, le retrataba como caprichoso, tiránico, hipócrita, pesetero, tacaño y vengativo. En el epílogo del libro, McGilligan habla de la enorme cantidad de fuentes que se negaron a hablar con él o le solicitaron no ser identificadas por miedo a las represalias que pudiera tomar contra ellos el director de Sin perdón.

Lo curioso es que hay otra biografía de Eastwood, aparecida unos años antes: Clint Eastwood, por el crítico de cine Richard Schickel, escrita con la total aprobación de Clint, que es amigo suyo. Leer los dos libros seguidos es como pasar de la noche al día. Y lo mejor es que sus autores nacieron en Wisconsin y trabajaron en el mismo periódico escolar; luego cada uno acabó situado a un lado de la trinchera a la hora de escribir sobre uno de los mitos del cine de la segunda mitad del siglo XX.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Se deja usted un dato importante, Vince: ambos son REPUBLICANOS, como la mayoría de actores metidos en política (Fred Thompson, Sonny Bono, Fred Grandy, Ronald Reagan George Murphy...)

Bien es cierto que Eastwood se considera a si mismo "libertario"; pero odia cordialmente a los democrátas

Cruz dijo...

Yo admiro a Eastwood como director y, en su última etapa, como actor también. Sí es cierto que tiene fama de tacaño, no sé si en su vida personal –sus gastos deben ser muchos, pues tiene varios hijos de distintos matrimonios– pero sí en sus producciones de Malpaso.
He leído que exprime hasta el último dólar y que jamás hace más de tres tomas de un mismo plano. Incluso tres ya serían muchas. Hay que tener verdadero oficio para lograrlo.

Aunque a simple vista parece una buena persona, no me gustaría tenerlo como enemigo. Vivió varios años con la actriz Sondra Locke, con la que trabajó en varias películas. Creo que la última fue "Impacto Súbito" (1983). Cuando finalizaron la relación, parece ser que Eastwood la vetó en Hollywood como actriz y le hizo la vida imposible. Sondra se vio obligada a trabajar en pelis de bajo presupuesto y, tras dirigir dos películas olvidables y un telefim, se retiró (con cáncer incluido). Pero bueno, como yo no voy a conocer nunca a este señor, pues sigo admirándole profesionalmente.No puedo decir lo mismo de Arnold, un tonto útil.