jueves, noviembre 16, 2006

Primer Bond, primer villano


Vista más de cuarenta años después de su estreno, llama la atención el escándalo que llegó a organizarse cuando Doctor No (1962) llegó a las pantallas. El Vaticano llegó a hacer una advertencia pública sobre la película, debido a la “dudosa moral” de su protagonista. La verdad es que 007 sentaba unos precedentes nunca antes vistos: no tenía novia fija, sino que saltaba alegremente de una chica a otra a lo largo de toda la trama, a alguna le retorcía el brazo sin piedad para sacarle información y, lo que es más importante, asesinaba friamente a un hombre desarmado (“Eso es una Smith and Wesson, y ya ha gastado sus seis balas”, le suelta Bond con toda la tranquilidad del mundo antes de dispararle), acción que, por cierto, no ha repetido en ninguna de las películas posteriores.

Pero una cosa que hizo Doctor No fue establecer a Sean Connery, desde la primera escena en la que aparece, como el James Bond definitivo. Antes de escoger al entonces desconocido actor escocés, Broccoli y Saltzman consideraron otras posibilidades: Cary Grant (demasiado caro, demasiado viejo con 58 años y además, era poco probable que estuviera disponible para más de una película), Roger Moore (estaba ocupado con la serie El Santo), o David Niven. La elección de Connery no satisfizo excesivamente a Ian Fleming: “No podía estar más lejos de mi idea de James Bond”, le dijo a un amigo. “Todo está mal: la cara, el acento, el pelo…”. El escritor no podía saber que la decisión definitiva de dar el papel a Connery no fue tanto de Broccoli como de su esposa, Dana, a la que hizo verle en pantalla para saber si tenía suficiente sex appeal. Su respuesta fue definitiva: “Ese es nuestro Bond. Es perfecto”.

Elegir al actor que interpretara al Doctor No también fue algo complicado. Fleming quería para el papel a su primo Christopher Lee, pero los productores se decidieron por el actor teatral norteamericano Joseph Wiseman (Lee interpretaría a uno de los villanos de Bond trece años después, como Scaramanga en El hombre de la pistola de oro); antes, tuvieron algunas ideas un poco extravagantes, como ofrecerle el papel al escritor y cronista social inglés Noel Coward. Este contestó a su oferta con el siguiente telegrama. “¿Qué si quiero interpretar al Doctor No? No. No. No”.

2 comentarios:

Paulova dijo...

Me encanta Broccoli enseñándole la prueba a su mujer... Tipo listo, sí señor.

filomeno2006 dijo...

Bond recibía masaje en la espalda dado por la fisioterapeuta Patricia Fearing