lunes, noviembre 06, 2006

La primera estrella

Me llegan noticias de que se ha publicado en España (no me acuerdo de con qué título) el último libro de Peter Bodganovich, titulado originalmente Who the hell’s in it. En él hace una semblanza de aproximadamente treinta estrellas clásicas de Hollywood a las que trató en algún momento de su vida, desde James Stewart a Audrey Hepburn, pasando por Jack Lemmon y por ese magnífico y semidesconocido actor que es Ben Gazzara. Se lo digo sin rodeos: cualquier amante del cine se siente con él como un niño en una tienda de caramelos. Con la diferencia de que, cuando por fin decides empezar, nunca llegas a empacharte.

De todos modos, en el epílogo habla de su pesimismo por el desconocimiento del cine clásico que está notando entre la juventud de su país. Incluso cuenta cómo durante un rodaje se dirigió a un actor pidiéndole que volviera a hacer una escena con otro estilo, “como Cary Grant”, y se encontró con la sorprendente respuesta: “¿Como quién?”.

¿Llegaremos algún día a olvidar a Cary Grant? Yo, desde luego, no, pero... A fin de cuentas, otras estrellas del pasado ya se han borrado del recuerdo de muchos espectadores. Ayer hablábamos de Mary Pickford; de ser la más grande en los años 20, se ha quedado hoy en una referencia para cinéfilos. Sin embargo, no fue la primera estrella de Hollywood: ese honor corresponde, con toda probabilidad, a Florence Lawrence. ¿Se acuerda alguien de ella?

¿Y por qué fue la primera estrella? En los primeros tiempos del cine mudo, no era muy común que el público retuviera los nombres de los actores. Lawrence protagonizó varios cortos para la productora Biograph, y como “La chica de la Biograph” era conocida. Hasta que llegó Carl Laemmle, presidente de la Independent Motion Picture Company (luego fundaría Universal) y planeó una estrategia que daría lugar a lo que hoy conocemos como star-system. Primero, contrató a Lawrence para su productora. Después, lanzó una cadena de noticias falsas en las que se decía que “la chica de la Biograph” había sido secuestrada, asesinada o atropellada por un tranvía. Tras conseguir con esa táctica el interés del público, publicó un desmentido rotundo de tantos “rumores infundados”, y anunció que, con motivo de su nuevo contrato con Independent, la actriz Florence Lawrence sería agasajada en una gran recepción pública en la ciudad de San Luis.

La táctica funcionó, y los primeros fans de la historia del cine se agolparon por miles en las calles para contemplar la llegada de la estrella. Lástima que, más de un siglo después, el brillante plan de Laemmle haya producido efectos colaterales como Tom Cruise.

2 comentarios:

Petite Guitar dijo...

Hombre, el cine clasico es una delicia y algo que no se debe olvidar pero lo mas chungo es que incluso gente que está en el gremio audiovisual de vez en cuando tiene lagunas y no les suena ciertas personas y los tratan como si fuesen alienigenas...
Eso si, Tom Cruise, era un buen producto hasta que vino el Sr. L. Ron Hubbard a su vida y le destartaló la cabeza...

Paulova dijo...

Yo creo que al final, el cine es igual que todo. También hay actuales escritores que no han leído a los clásicos, o pintores que no pasan del S XX en lo que a Historia del Arte se refiere... Como el cine es relativamente nuevo, pues a lo mejor no se ha notado tanto hasta ahora... Tom Cruise... El otro día vi Misión Imposible III y me gustó mucho. ¿Seré colgada por ello? ;)