viernes, septiembre 15, 2006

Una tarde con tío Walt



De Walt Disney me gustan pocas de sus películas y nada de él. En su biografía hay demasiadas pruebas de tiranía y ambición, de sadismo y antisemitismo, como para que el personaje me caiga ni medio bien. Así que la exposición Érase una vez Walt Disney que se inaugura estos días en el Gran Palais de París tiene tantas posibilidades de atraerme como una retrospectiva de Mariano Ozores.

Hay muchas anécdotas muy reveladoras sobre el verdadero carácter de "tío Walt", pero a mí, personalmente, me gusta mucho la que contó Kirk Douglas en su autobiografía: en una ocasión Disney le invitó a pasar el día en su casa con sus hijos Michael y Joel, donde disfrutaron muchísimo montando en un tren de juguete que Disney tenía en los terrenos de su propiedad, con maquinista y todo. Unas semanas después de la visita, Douglas se quedó de piedra al ver una filmación de la misma exhibida en el programa televisivo de Disney: “Kirk Douglas y sus hijos Michael y Joel paseando en tren alrededor de mi casa”. Indignado, el actor escribió una carta a Walt exigiéndole que no volviera a utilizar su imagen y la de sus hijos sin autorización, y éste se disculpó automáticamente.

Dos meses después, volvió a emitir las imágenes, y en esta ocasión Douglas le demandó. Pero, poco antes de que se celebrara el juicio, se echó atrás. Según reconoció, no había caído en la enorme popularidad de Disney, en su imagen de hombre bondadoso e incapaz de hacer nada malo, y en el desprestigio que podía suponer para él llevarle a los tribunales. Así que tuvo que aguantarse, porque, concluyó, “no se le puede poner un pleito a Dios”.

Y no, ni nació en Almería ni está congelado. Por favor, seamos serios.

3 comentarios:

Lynx dijo...

Joer Vince! Qué tiene usted contra Mariano Ozores?

Vince dijo...

Básicamente, su concepto del encuadre: él es einsensteiniano, y yo más wellesiano. Manías...

filomeno dijo...

Ozores es un genio. Su pelicula "El rollo de verano" es magistral......