martes, septiembre 26, 2006

¿Las estrellas se hacen por error?


Comentábamos ayer cómo Donald Sutherland había tenido su primera oportunidad en el cine sustituyendo a un actor más conocido que rehusó hacer una escena. Es una cosa más común de lo que pudiera parecer. El guionista William Goldman dijo en su día que las estrellas de cine nacen por error, y el error lo suele cometer una estrella que rechaza un papel que, al final, lanza a la fama a un desconocido. La verdad es que los ejemplos abundan: vamos a repasar algunos.

En los tiempos del Hollywood clásico, es conocido el caso de George Raft. Este actor alcanzó mucha fama en los años 30 y 40 interpretando casi siempre gángsters. Se le ofreció protagonizar El último refugio (High Sierra, 1941), pero lo rechazó porque su personaje moría; tampoco quiso ser Sam Spade en El Halcón maltés (The Maltese Falcon, 1941), porque era la primera película de John Huston y él no trabajaba con novatos. Ambos papeles fueron interpretados por Humphrey Bogart, y le hicieron pasar de actor secundario a la primera fila del estrellato.

Hay muchos más casos de actores que estuvieron a punto de interpretar películas que luego se mostrarían claves para otros: Frank Sinatra pudo ser Harry el Sucio ¿Qué habría pasado con Clint Eastwood?. Si Paul Newman o Marlon Brando hubieran aceptado protagonizar Lawrence de Arabia ¿Habríamos conocido a Peter O’Toole?. Warren Beatty no quiso interpretar a Sundance Kid en Dos hombres y un Destino: el papel fue para Robert Redford. Redford rechazó El Graduado: el papel fue para Dustin Hoffman. Hoffman casi llegó a hacer Blade Runner: al final, el protagonista fue Harrison Ford.

Aún recientemente, se dan casos: Gene Hackman y Robert Duvall pudieron ser Hannibal Lecter, antes de que el papel más carismático de El silencio de los corderos se lo llevara Anthony Hopkins. Y Sylvester Stallone estuvo muy implicado en el proyecto de Superdetective en Hollywood, que al final convirtió en estrella a Eddie Murphy, aunque aquí, la verdad... ¿Ustedes creen que salimos ganando o perdiendo?

1 comentario:

Hans Castorp dijo...

Al final de la vida de un sistema estelar, la estrella más evolucionada, que se encuentra en fase de "enana blanca", captura por acción gravitatoria grandes cantidades de gas proveniente de su compañera, una estrella "gigante roja". Esta captura de material puede dar lugar a explosiones termonucleares, conocidas como "novas lentas", que prolongan la vida de la enana blanca que, de otra manera, terminaría su vida en unas pocas decenas de miles de años...

(aplíquelo a cualquier star system ;-)