jueves, septiembre 20, 2007

La carretera

Se cumple estos días el cincuenta aniversario de la publicación de On the road, la novela emblemática no sólo de su autor Jack Kerouac, sino de todo aquel movimiento, tan social como literario, que sacudió Estados Unidos en los años 50 y que ha quedado para la historia con el nombre de generación beatnik (o beat, según gustos). Como cabía esperar, nuestra prensa se ha llenado de artículos donde sesudos escritores y columnistas han usado a Kerouac para hablar de ellos mismos, o sea, para recordar los tiempos en los que leyeron On the road y lo que el libro significó para ellos en aquellos años suyos de juventud y rebeldía. Hasta que llegaron la hipoteca, los trienios y, en algunos casos, el coche oficial.

Pues miren, no se van a librar de que yo haga lo mismo: leí On the road con dieciséis años, una edad estupenda para escapar de inquietudes y confinamientos más o menos imaginarios viajando línea a línea en la trasera del coche de Neal Cassady. A este siguieron otros -Los vagabundos del Dharma, Ángeles de desolación- y luego la huella que dejaron se fue borrando a medida que mis gustos y curiosidades se adentraban en otros autores y otros estilos. El libro -en edición de Bruguera de 1980- sigue aquí, en casa, aunque apenas lo he abierto desde entonces, entre otras razones, por miedo a que se me derrumbe en una relectura, como pasa con tantas novelas (y películas) que mitificamos en la adolescencia.

¿Pero esto no era un blog sobre cine?

Claro, y a eso vamos. On the road es una novela que, aunque jamás se ha llevado al cine, constituye uno de los proyectos más queridos de Francis Ford Coppola, que ha anunciado repetidas veces su intención de filmarla. Y ha habido intentos, esbozos de guión, tanteos con el reparto, pero de alguna manera el proyecto nunca acabó de despegar (ahora dicen que llegará en 2009, aunque Coppola sólo producirá). Sin embargo, yo me estaba acordando de otra película que se acercó de manera impecable al mundo de los beatniks. El cartel lo tienen ahí arriba. En España se estrenó como Generación perdida (1980) y su director fue uno de los realizadores norteamericanos más interesantes de los 70, John Byrum. No está basada en ningún libro de Kerouac, sino en las memorias de Carolyn Cassady, la mujer de Neal -el miembro más importante de la generación, y el único que jamás escribió una línea-, interpretada aquí por Sissy Spacek. El resto del reparto está a su altura: John Heard como Kerouac y Nick Nolte como Neal Cassady. Tanto me gustó esta película que conseguí el póster en el Rastro de Madrid, y estuvo clavado en mi habitación durante bastantes años.

Ya les digo, las cosas cambian, y los gustos también. Y la verdad, tengo más ganas de volver a ver Heart beat que de releer On the road. Si la encuentran, no se la pierdan. Y si no han leído On the road, pues láncense, sobre todo los más jóvenes. Aunque ha pasado el tiempo, estoy seguro de que sigue siendo un libro imprescindible para ciertas edades, antes de que lleguen esos días en los que uno se da cuenta de que el alma le va pidiendo aparcar el coche. Pero, mientras tanto... carretera y manta.

2 comentarios:

Lynx dijo...

De acuerdo al 100%, Vince: me gustaron el libro y la peli, pero me temo que áquel no resistiría una re-lectura (al contrario que El Guardián entre el centeno, de Salinger ;-)

La peli... la había olvidado, pero ya me la estoy bajando con aMule... La vi en el cine Azul, de la Gran Vía. Me dejó un regusto amargo. La re-veré con gusto. Gracias x recordarla

Vidal Sassun dijo...

A mi me encantó "Generación perdida" y guardo muy buen recuerdo de ella. En cuanto al libro, hace años que lo leí y me gustó, pero estoy con ustedes en que quizá no pase la prueba de la relectura. No pasa nada: disfruté en su momento, que es lo que importa.

Y hablando de revisitar, hace un par de días encontré al fin el DVD de "Dos en la carretera". Al menos para mí, no le pasa el tiempo. Sigue siendo un guión que roza el virtuosismo –me arrodillo ante Frederic Raphael–, con una dirección y montaje tan imaginativos como extraordinarios. Si les interesa y pueden conseguir la Edición Especial (yo la encontré en Media Markt), no se pierdan los comentarios de Stanley Donen y la entrevista a Frederic Raphael. Son una lección de cine.