jueves, julio 19, 2007

Fidelidad literaria

En el misterioso Canal 8 Madrid, del cual ya he hablado en alguna otra ocasión --pues uno se puede encontrar allí con cualquier película, desde obras maestras a saldos de Cine de Barrio- están emitiendo estos días El último viaje de Robert Rylands, película que ha pasado a la historia del celuloide español por motivos extracinematográficos: fue la primera cinta dirigida por Gracia Querejeta, y estaba basada en la novela Todas las almas, de Javier Marías. Pero el escritor consideró que la película no retrataba fielmente el espíritu de su obra, a pesar de que los Querejeta -Elías, padre de Gracia, era el productor- le habían prometido hacerlo así, y les demandó para exigir que se retirara su nombre de la película, así como cualquier referencia a que estuviera basada en una novela suya.

Que yo sepa, es el único caso en que un escritor ha presentado una demanda semejante. En España, sin ninguna duda, y puede que en cualquier otro país. Lo más curioso es que ganó, con lo que el resultado final de todo esto es una película que recuerda mucho a un libro de Javier Marías, pero que no está basada en ningún libro de Javier Marías. Poco debía de saber de cine el juez que dictó sentencia. Las adaptaciones cinematográficas que traicionan no sólo el espíritu del libro sino también su calidad, son legión (yo, sin ir más lejos, le tengo una manía especial a la adaptación de El nombre de la Rosa, que, opino, no sólo traiciona el espíritu del libro, sino que es malísima), y la mayoría de los escritores prefieren seguir la máxima del muy adaptado Arturo Pérez-Reverte: desde el momento en que has cobrado, te callas. Y si no, no haber vendido los derechos.

¿Creen que el mundo del cine no es consciente de los despropósitos que puede llegar a cometer? Sí lo es, y casi desde sus mismos comienzos. En 1936, cuando se encontraba a punto de emprender la filmación de Romeo y Julieta (1936), el productor Irving Thalberg contrató como asesor al doctor William Strunk jr, especialista en Shakespeare. Cuando este preguntó cuál iba a ser su cometido en la película, el magnate lo resumió en una sola frase:

- Intente proteger a Shakespeare de nosotros.

4 comentarios:

Lynx dijo...

javier marías... otro de esos tipos insufribles q se toman a sí mismos demasiado en serio...

Vidal Sassun dijo...

Me llevé una gran sorpresa con "Las Horas", una adaptación impecable (y elegante) de la novela de Cunnigham. También recuerdo otras estilmulantes sorpresas. Tras ver L.A. Confidential y Bridgets Jones(1), que me gustaron, leí ambas novelas (de otro modo, no se me habría pasado por la cabeza). Las novelas son tan malas y tan chapuceras (en mi opinión), que olé a los guionistas de sendas pelis por poner orden en tal caos narrativo y estructural. A veces, la adaptación es mejor que la novela.

max dijo...

Lynx, si no te tomas tu mismo en serio quien cojones te va a tomar

Anónimo dijo...

L.A.Confidential, como libro, es de lo mas confuso de Ellroy, que ya es ... así que la película no aclara lo que quiere decir el libro pero no lo agrava. Es algo. Javier Marías es verdaderamente pretencioso, aburrido y sin interés, el colmo es lo de la película de la Querejeta. Y si, "El nombre ..." es de las mas estúpidas adaptaciones que se han hecho de un libro, no la mas, pero si un nuevo ejemplo de la decadencia infinita de los guionistas-adaptadores. El libro es como de precursor de Dan Brown (y que me perdone su semiótico autor, campo del que no debería haber salido), pero la película es de llorar.