martes, noviembre 28, 2006

Fílmala otra vez, Sam



Un habitual de este blog, y sin embargo amigo, me contaba el otro día lo que le ocurrió este verano cuando fue a ver Superman Returns: antes de la película pasaron, como es tradición, unos cuantos trailers de próximos estrenos, y ninguno era de una película original, todos eran remakes. Me citó Poseidón, La profecía, y algún otro que no recuerdo, pero en todo caso la cuenta se podía completar con la propia Superman Returns, que no es otra cosa que un remake -y malo- de la excelente película dirigida por Richard Donner en 1978.

Es curioso esto de los remakes, o nuevas versiones de una peli si vamos a respetar mínimamente nuestro idioma. La verdad es que existen casi desde que el cine es cine, pero últimamente es como si hubiera una epidemia. Hay quien lo achaca a la falta de imaginación de los guionistas actuales; otra explicación pueden ser los avances en efectos especiales, que permiten volver a rodar la misma historia de un modo más espectacular.

Se dice que habitualmente un remake suele ser inferior a la versión original, pero hay algunas excepciones a la regla. Por ejemplo, uno de los grandes clásicos del cine negro, El Halcón Maltés (1941) ya había sido llevado a la pantalla en dos ocasiones (en 1931 y 1936) cuando John Huston escogió la historia para su debut como director. Y The Front Page, la obra de teatro escrita por Ben Hecht y Charles Mac Arthur, ha conocido cuatro versiones, y tres de ellas son buenas, sobre todo las de Howard Hawks (Luna Nueva, 1940) y Billy Wilder (Primera Plana, 1974).

Claro que hay otra manera de concebir un remake. Michael Caine recuerda en sus memorias cuando, en 1989, protagonizó con Steve Martin la comedia Un par de seductores (Dirty Rotten Scoundrels). La película era un remake de Dos seductores, (Bedtime Story), filmada en 1964 con David Niven y Marlon Brando y calificada por el Daily Express como “la película más vergonzante del año”. En principio, Caine no entendía cuál era el motivo de volver a hacer una película tan mala, y así se lo preguntó a Martin y al director, Frank Oz. “Me respondieron que no tiene sentido rehacer una película que haya alcanzado el éxito, porque no podrás mejorarla, mientras que siempre puedes mejorar una que haya fracasado. “He aquí”, escribió “un nuevo atisbo de la mentalidad de Hollywood”.

2 comentarios:

Cruz dijo...

No vi la original, pero el remake de "Dos seductores" com Caine y Martin me pareció una peli divertida y entretenida. Para pasar un buen rato. Eso sí: nada más que eso.

Anónimo dijo...

Desde hace años es palpable la falta de ideas de "la industria": todo parece moverse entre remakes, adaptaciones de comics, de videojuegos, de libros, "homenajes" a otros filmes... ¿Guiones originales? ¿Qué es eso?