Nunca me había percatado de ello, pero un amigo sacó el tema durante una noche de copas:- ¿Te das cuenta de cómo están hablando los jóvenes de ahora?
- ¿Mande?
- Es decir, como pronuncian algunas palabras. A mí me ha llamado la atención ver cómo cada vez hay más gente que usa la palabra “jodido”. Pero, además, pronunciándola así, con todas las sílabas: jo-di-do. Aquí nunca hemos pronunciado esa palabra así. De hecho, tampoco la hemos usado nunca como adjetivo, que es como se usa ahora: lo usábamos más bien como calificativo, y nunca la pronunciábamos entera: “como corre el jodío”, por ejemplo. Pero ahora los chavales hablan del jo-di-do tal y del jo-di-do cual, todo el tiempo. Y yo creo que es culpa del doblaje de las películas.
Bueno, otro argumento para los que estamos a favor de la versión original. ¿Es posible que en efecto el doblaje esté haciendo calar entre nosotros algunas expresiones o giros americanizados?. En su Nuevo Dardo en la Palabra, Fernando Lázaro Carreter hablaba del uso inverosímil de la palabra “pavo” en las películas dobladas: “Me debes veinte pavos”. Fue la mejor manera, supongo, que tenían los traductores de adaptar la palabra “buck”. Pero el académico sostenía que su uso en las películas era absurdo, porque ningún españolito de a pie la utilizaba en su vida cotidiana.
Ahora no tendría que preocuparse: los chavales de hoy la usan mogollón, y sospecho que tiene que ver no tanto con el doblaje como con el cambio de moneda. Desde que cobramos (poco) y pagamos (mucho) en euros, ahora sí tenemos cosas que valen veinte, cincuenta, cien “pavos”, y la palabra está conociendo un uso cotidiano creciente. No son los únicos casos; hay uno tremendo. ¿No se han encontrado con ninguna película yanqui -doblada, por supuesto-, donde de repente se ponen a cantar una cancioncilla de lo más absurdo que dice, más o menos, “hay cien botellas en la pared / hay cien botellas en la pared / si se cayera una quedarían noventa y nueve botellas en la pareeeeeeed…”?
No hay que investigar mucho para descubrir que semejante tontería es la traducción directa de una canción infantil titulada, en efecto, One hundred bottles of beer on the wall, propia para cantarla en autobuses escolares, camino de la excursión, del parque temático o de la catequesis, según. Pero el caso es que en España tenemos nuestra propia versión, ya saben, esa de “Un elefante / se balanceaba / sobre la tela de una araña / y como veía / que no se rompía / fueron a buscar a otro elefante” que, en mi infancia y preadolescencia, tenía también una versión política (“Un estudiante / se manifestaba / en la Avenida Jose Antonio / Y como veía / que no le disolvían / fueron a buscar a otro estudiante”) y otra pornográfica (“Un elefante / se la meneaba / sobre la tela de una araña / y como veía / que no se XXXXX / fueron a buscar a otro elefante”).
Bueno, pues cualquiera de estas tres versiones, creo, podría sustituir en el doblaje a la canción original, sin tener que hacer el canelo traduciendo unos versos que para quienes no sean yanquis no significan nada. En mi humilde opinión.
Todo este rollo se lo cuento, además, porque en la sección de links pueden dar la bienvenida a Switch Off And Let's Go, especializado única y exclusivamente en detectar fallos en la traducción y doblaje de las películas extranjeras; verdaderamente interesante. Echen un vistazo, que no se arrepentirán.
Y también damos la bienvenida a Lego y Pulgón, fiel visitante de este blog y que también escribe sobre cine (entre otras cosas).
¡Ah! Y en la foto de hoy sale El Nota porque el otro día me enteré de que la palabra “fuck” sale 281 veces en El Gran Lebowski. Posiblemente, un jodido récord.


