¿Qué es Cloverfield? Sólo faltan cinco días para que los espectadores comiencen a averiguarlo de forma definitiva, pues el próximo viernes es la fecha de estreno en Estados Unidos (en España, el 1 de febrero). Mientras tanto, la Red hierve de rumores, y no tengo demasiada intención de engordar el cupo, así que esto es lo que se sabe hasta el momento: A) Es la última producción de J. J. Abrams, productor especializado en series televisivas de alto voltaje (Alias, Perdidos), que ha intentado con relativo éxito aplicar su fórmula en cine (Misión imposible 3). B) El argumento trata de un monstruo gigantesco que empieza a hacer de las suyas en Nueva York… y hasta ahí puedo leer. Y C) Tiene la particularidad estar rodada desde el punto de vista de la camcorder, o sea, como si conociéramos la historia a través de filmaciones de vídeo hechas por los mismos protagonistas; la misma fórmula que se ha utilizado anteriormente en El proyecto de la bruja de Blair (1997) y en la española Rec (2007).Pero es muy posible que Cloverfield pase a la historia del cine por una de las mejores campañas de promoción que se hayan pensado.
Recordemos que la cosa empezó el verano pasado, cuando los espectadores yanquis que entraron a ver Transformers, que ya son ganas, se encontraron con un curioso trailer: la grabación casera de un grupo de amigos en Nueva York que organizaban una fiesta sorpresa a un colega que se iba a trabajar a Japón. Cuando todo el mundo estaba haciendo las tonterías que se hacen ante la cámara en estas ocasiones, se oye un ruido extraño y las luces se van. La gente sube a la azotea del edificio, y todo lo que ven son varias explosiones en la noche neoyorquina, acercándose cada vez más a donde están ellos. Salen a la calle, y se encuentran a gente corriendo, escenas de pánico y un caos creciente. Un objeto gigantesco cruza el cielo, y se estrella a escasos metros de donde están: cuando ven de qué se trata, todo el mundo empieza a gritar horrorizado: es la cabeza de la Estatua de la Libertad.
Y después de todo esto, en lugar del título de la película, sólo el nombre de Abrams y una fecha: 18-1-08.
Como reclamo fue infalible, sobre todo en estos tiempos, en los que se cuenta con la gasolina de Internet para propagar los rumores. En los meses siguientes se han ido averiguando más cosas, entre ellas las que les contaba al principio, y luego el propio Abrams acabó de calentar el ambiente enseñando el cartel que ilustra esta entrada.
El título de la película tardó en conocerse, y cuando lo hizo, no aclaró gran cosa: Cloverfield significa “campo de tréboles”, con lo que suena más a drama rural irlandés, de esos con Richard Harris con la gorra de tweed calada hasta las cejas, que a peli con monstruo descontrolao. También parece que la trama está relacionada con una bebida refrescante llamada slusho, que no existe (bueno, en la ficción, sí; también ha salido en Perdidos), pero que tiene su propia página Web. Y en la página oficial de la película, tenemos el segundo trailer, que cuenta algo más... pero poco. Por supuesto, nadie ha visto ninguna imagen del monstruo en cuestión (aunque circulan varias versiones en la Red), con lo que se respeta una de las normas básicas en estas producciones de Hollywood: para crear expectativas en una película de monstruos, enseña cualquier cosa, menos el monstruo.
Sólo que quizás Abrams haya dado un paso más a la hora de crear expectativas: no enseñes el monstruo y, puestos a no enseñar, no enseñes ni el título de la peli. La campaña, ya les digo, es muy buena, y sospecho que otros van a seguir el ejemplo. Ahora bien: ¿todo esto servirá para algo… o nos vamos a encontrar con una eme pinchada en un palo como fue Godzilla?

Y esto es lo que parece que nos vamos a encontrar. Heath Ledger no es una estrellona buscando complacer al público, sino un actor que, sospecho, se ha metido en el papel con uñas y dientes. Y me estoy relamiendo de pensar que lo haya conseguido. Cuando preguntaron a Nolan por qué lo había elegido para hacer de Joker, contestó: “Porque no tiene miedo”. Ahí tienen una de las primeras fotos del personaje que han aparecido. Si este tío da risa, José Corbacho es un sex symbol. 












Ya tenemos encima la Navidad, incluso mucho antes de que sea Navidad. No sé si falta mucho para que empiecen con la campaña navideña en septiembre… Al final, cuando llega de verdad, uno está hasta las narices de tanta lucecita, tanta publicidad, tanto villancico y tanto turrón. Eso sí, por el camino tenemos cosas tan tradicionales como el anuncio de Freixenet, que este año va a correr a cargo de Martin Scorsese, nada menos. Y alejándose de las burbujitas de todos los años, ya nos han adelantado (por cierto ¿qué narices hacen los informativos de televisión convirtiendo en noticia un anuncio publicitario que, de todos modos, van a emitir?) que este año la trama es muy diferente: un homenaje a 







Lo dije el año pasado y lo repito este