martes, octubre 28, 2008

Mis queridos secundarios (2)

Voy a recuperar hoy una subsección que se me ocurrió inaugurar hace ya más de un año, aunque la verdad, nunca me imaginé que tendría que meter en ella a esta chica. A principios de los 80, parecía que Lesley Ann Warren iba a entrar con fuerza en el mundo del cine gracias a una serie de papeles secundarios en buenas películas, pero estos no llegaron a fructificar en nada de más enjundia. Procedente de la televisión, volvió a ella, y hoy se la puede ver como artista invitada en series como Mujeres desesperadas o Will & Grace.

Los que tengan edad para haber vivido los años gloriosos de la Movida la recordarán como la camarera de Elígeme (Choose me, 1984), una cinta de Alan Rudolph que se convirtió –inexplicablemente, si quieren mi opinión- en un referente para todo moderno que se preciara, y que incluso dio nombre a un bar de copas en el barrio de Malasaña, donde Javier Krahe grabó un magnífico disco en directo… pero me estoy yendo por las ramas, me parece. Dos años antes Lesley apareció de aquesta guisa en Victor o Victoria, de Blake Edwards, con su belleza natural enterrada tras la peluca platino y unos tres kilos de maquillaje tirando por lo bajo. Interpretaba a Norma Cassidy, el putón verbenero amante del gángster al que daba vida James Garner, y no se dejó ni un tópico en el tintero. Parece que quedó espantada cuando vio la película, pensando que se había pasado tres pueblos en su interpretación; otros no pensaron lo mismo, y el papel le valió una nominación al Oscar como Mejor Actriz Secundaria (se lo quitó Jessica Lange por Tootsie).

Quiero enseñarles este vídeo, porque es una de mis escenas favoritas de la peli. Su performance de la canción Chicago, Illinois es uno de los mejores momentos, pues le da la ocasión de mostrar todo su entrenamiento como bailarina, su carrocería imponente y su talento como actriz; inspirado obviamente en los números de cabarete de los años 30, tiene la particularidad de ser –intencionadamente- más basto que un bocata de chapas, un polo de chorizo Revilla, una bailarina con Chirucas. Y eso es precisamente lo que lo hace tan divertido. A ver si les gusta tanto como a mí.

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